La capitulación vaticana ante la Masonería (1)

En esta primera entrega, el periodista mexicano Jorge Santa Cruz explica por qué la Masonería (en especial la española) halagó a Francisco a inicios del 2019 y cómo el lenguaje de Bergoglio es masónico. Foto: YouTube.

DSC02831Por Jorge Santa Cruz (*)

La felicitación que los masones del mundo -a través de la Gran Logia de España- dieron a Francisco el 7 de enero pasado, vía Twitter, significa, simple y llanamente, que la sociedad secreta se sabe dueña de El Vaticano.

El Gran Oriente de España felicita a Francisco. (Captura de pantalla)

El gozo de la Masonería fue motivado por el Mensaje Urbi et Orbi («A la Ciudad y al Mundo») dado por Jorge Mario Bergoglio desde el balcón central de la Basílica Vaticana el 25 de diciembre de 2018.

El pontífice argentino escogió el tema de la fraternidad como hilo conductor de su discurso, con el claro propósito de agradar a los hijos de la viuda. (Es público que el lema masónico es «Libertad, Igualdad, Fraternidad».

En su parte medular, Francisco dijo lo siguiente en la Navidad de 2018:

«Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz Navidad!

»A vosotros, fieles de Roma, a vosotros, peregrinos, y a todos los que estáis conectados desde todas las partes del mundo, renuevo el gozoso anuncio de Belén: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad” (Lc 2,14).

»Como los pastores, que fueron los primeros en llegar a la gruta, contemplamos asombrados la señal que Dios nos ha dado: “Un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2,12). En silencio, nos arrodillamos y adoramos.

»¿Y qué nos dice este Niño, que nos ha nacido de la Virgen María? ¿Cuál es el mensaje universal de la Navidad? Nos dice que Dios es Padre bueno y nosotros somos todos hermanos.

»Esta verdad está en la base de la visión cristiana de la humanidad. Sin la fraternidad que Jesucristo nos ha dado, nuestros esfuerzos por un mundo más justo no llegarían muy lejos, e incluso los mejores proyectos corren el riesgo de convertirse en estructuras sin espíritu.

»Por eso, mi deseo de feliz Navidad es un deseo de fraternidad.

»Fraternidad entre personas de toda nación y cultura.

»Fraternidad entre personas con ideas diferentes, pero capaces de respetarse y de escuchar al otro.

»Fraternidad entre personas de diversas religiones. Jesús ha venido a revelar el rostro de Dios a todos aquellos que lo buscan.

»Y el rostro de Dios se ha manifestado en un rostro humano concreto. No apareció como un ángel, sino como un hombre, nacido en un tiempo y un lugar. Así, con su encarnación, el Hijo de Dios nos indica que la salvación pasa a través del amor, la acogida y el respeto de nuestra pobre humanidad, que todos compartimos en una gran variedad de etnias, de lenguas, de culturas…, pero todos hermanos en humanidad.

»Entonces, nuestras diferencias no son un daño o un peligro, son una riqueza. Como para un artista que quiere hacer un mosaico: es mejor tener a disposición teselas de muchos colores, antes que de pocos.

»La experiencia de la familia nos lo enseña: siendo hermanos y hermanas, somos distintos unos de otros, y no siempre estamos de acuerdo, pero hay un vínculo indisoluble que nos une, y el amor de los padres nos ayuda a querernos. Lo mismo vale para la familia humana, pero aquí Dios es el “padre”, el fundamento y la fuerza de nuestra fraternidad». (1)

Las alabanzas de la Masonería a Bergoglio

La Gran Logia de España y el Gran Oriente de España, a través de su revista digital Oriente, publicaron un comentario titulado «Todos los masones del mundo se unen a la petición del Papa “por la fraternidad  entre personas de diversas religiones”». (2)

En su primer párrafo, el material citado dice:

«En su mensaje de Navidad desde la Logia central del Vaticano, el Papa Francisco ha pedido el triunfo de la fraternidad universal entre todos los seres humanos: “Mi deseo de feliz Navidad es un deseo de fraternidad. Fraternidad entre personas de toda nación y cultura. Fraternidad entre personas con ideas diferentes, pero capaces de respetarse y de escuchar al otro. Fraternidad entre personas de diversas religiones”, aseguró el Sumo Pontífice en su mensaje urbi et orbi. “Nuestras diferencias no son un daño o un peligro, son una riqueza. Como para un artista que quiere hacer un mosaico: es mejor tener a disposición teselas de muchos colores, antes que de pocos”».

Enseguida, la publicación digital masónica reproduce el video del mensaje que dio Bergoglio el 25 de diciembre pasado:

 

Finalmente, el comentario publicado por la revista Oriente de la Gran Logia de España y del Gran Oriente de este país, agrega:

«Las palabras del Papa muestran la lejanía actual de la Iglesia con el contenido de Humanum Genus (1884), la última gran condena católica a la Masonería, de la que se decía que, “abriendo los brazos a cualesquiera y de cualquier religión, consiguen persuadir de hecho el grande error de estos tiempos, a saber, el indiferentismo religioso y la igualdad de todos los cultos; conducta muy a propósito para arruinar toda religión, singularmente la católica, a la que, por ser la única verdadera, no sin suma injuria se la iguala con las demás”. El camino entonces condenado desde el integrismo religioso es hoy el camino que el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y la Masonería Universal están de acuerdo en proponer a la Humanidad. No hay un solo masón en la Tierra que no se una al Papa en su deseo de fraternidad universal, heterogénea en lo político, lo cultural, lo nacional o lo religioso». (3)

El lenguaje masónico de Francisco

El discurso de Bergoglio es herético, porque nunca habla de que Dios es la Santísima Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, tres Personas y un solo Dios verdadero:

«Como los pastores, que fueron los primeros en llegar a la gruta, contemplamos asombrados la señal que Dios nos ha dado: “Un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2,12). En silencio, nos arrodillamos y adoramos.

»¿Y qué nos dice este Niño, que nos ha nacido de la Virgen María? ¿Cuál es el mensaje universal de la Navidad? Nos dice que Dios es Padre bueno y nosotros somos todos hermanos».

De manera simple, Bergoglio borró a la Santísima Trinidad y retomó el discurso talmúdico que sólo reconoce al Padre. De ahí a la adoración al gran arquitecto del universo hay solo un paso.

Enseguida, utilizó la figura de Jesucristo para explayarse con lenguaje masónico en torno a la fraternidad:

«Esta verdad está en la base de la visión cristiana de la humanidad. Sin la fraternidad que Jesucristo nos ha dado, nuestros esfuerzos por un mundo más justo no llegarían muy lejos, e incluso los mejores proyectos corren el riesgo de convertirse en estructuras sin espíritu.

»Por eso, mi deseo de feliz Navidad es un deseo de fraternidad.

»Fraternidad entre personas de toda nación y cultura.

»Fraternidad entre personas con ideas diferentes, pero capaces de respetarse y de escuchar al otro.

»Fraternidad entre personas de diversas religiones. Jesús ha venido a revelar el rostro de Dios a todos aquellos que lo buscan».

De una manera cínica, Francisco afirma que la salvación del alma humana pasa por el respeto a la “pobre humanidad”, cuando según enseñó el mismo Jesús en el Evangelio, sólo se logra amando a Dios sobre todas las cosas y, en consecuencia, al prójimo como a uno mismo. Bergoglio pone el amor a la humanidad en primer lugar y el amor a Dios ni siquiera lo menciona. Leamos:

«Y el rostro de Dios se ha manifestado en un rostro humano concreto. No apareció como un ángel, sino como un hombre, nacido en un tiempo y un lugar. Así, con su encarnación, el Hijo de Dios nos indica que la salvación pasa a través del amor, la acogida y el respeto de nuestra pobre humanidad, que todos compartimos en una gran variedad de etnias, de lenguas, de culturas…, pero todos hermanos en humanidad».

«Hermanos en humanidad», no hermanos por ser hijos del Dios Trino y Uno.

¡Francisco miente!

Nuestro Señor Jesucristo no vino a hablarnos de la fraternidad masónica sustentada en el falso amor a la humanidad. Vino a predicar la doctrina aprendida de su Padre, la doctrina de Salvación eterna. Leamos a San Juan:

«Ahora bien, el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús poniéndose en pie, clamó: ”Si alguno tiene sed venga a Mí, y beba quien cree en Mí. Como ha dicho la Escritura: “de su seno manarán torrentes de agua viva”. Dijo esto del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él: pues aún no había Espíritu, por cuanto Jesús no había sido todavía glorificado. Algunos del pueblo, oyendo estas palabras decían: “A la verdad, Éste es el profeta”. Otros decían: “Éste es el Cristo”; pero otros decían: “Por ventura, ¿de Galilea ha de venir el Cristo? ¿No ha dicho la Escritura que el Cristo ha de venir del linaje de David, y de Belén, la aldea de David”. Se produjo así división en el pueblo a causa de Él». (4)

Jesús nunca desobedeció a Su Padre con tal de confraternizar con los pecadores. Nunca se dejó llevar por la óptica meramente humana. Regresamos con San Juan:

«Jesús les habló otra vez, y dijo: “Yo soy la luz del mundo. El que me siga no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Le dijeron, entonces, los fariseos: “Tú te das testimonio a Ti mismo; tu testimonio no es verdadero”. Jesús les respondió y dijo: “Aunque Yo doy testimonio de Mí mismo, mi testimonio es verdadero, porqué sé de dónde vengo y adónde voy; mas vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy”. Vosotros juzgáis carnalmente; Yo no juzgo a nadie; y si Yo juzgo, mi juicio es verdadero, porque no soy Yo solo, sino Yo y el Padre que me envió. Está escrito también en vuestra Ley que el testimonio de dos hombres es verdadero. Ahora bien, para dar testimonio de Mí, estoy Yo mismo y el Padre que me envió”. Ellos le dijeron: “¿Dónde está tu Padre?”. Jesús respondió: “Vosotros no conocéis ni a Mí ni a mi Padre; si me conocieseis a Mí, conoceríais también a mi Padre”. Dijo esto junto al Tesoro, enseñando en el Templo. Y nadie se apoderó de Él, porque su hora no había llegado aún». (5)

La «fraternidad entre personas de diversas religiones» que defiende y promueve Francisco pone en riesgo a infinidad de almas, toda vez que su salvación sólo está en la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica. Tal es la trampa de la libertad religiosa promovida desde Juan XXIII hasta Francisco.

Por eso, los masones se hacen una con Bergoglio: «El camino entonces condenado desde el integrismo religioso es hoy el camino que el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y la Masonería Universal están de acuerdo en proponer a la Humanidad. No hay un solo masón en la Tierra que no se una al Papa en su deseo de fraternidad universal, heterogénea en lo político, lo cultural, lo nacional o lo religioso».

Solo existe una Doctrina Divina

Nuestro Señor Jesucristo fue muy claro al establecer la divinidad de su doctrina. Volvamos con San Juan:

«Estaba ya mediada la fiesta, cuando Jesús subió al Templo, y se puso a enseñar. Los judíos estaban admirados y decían:  “¿Cómo sabe éste letras, no habiendo estudiado?”. Replicoles Jesús y dijo: “Mi doctrina no es Mía, sino del que me envió. Si alguno quiere cumplir Su voluntad, conocerá si esta doctrina  viene de Dios, o si Yo hablo por mi propia cuenta. Quien habla por su propia cuenta busca su propia gloria; pero quien busca la gloria de quien le envió, ése es veraz, y no hay en él injusticia. ¿No os dio Moisés la Ley? Ahora bien, ninguno de vosotros observa la ley. [Entonces] ¿por qué tratáis de quitarme la vida?». (6)

¿A quién conviene la heterogeneidad religiosa? Al príncipe de este mundo.

(Continuará)

Notas:

1. El Vaticano. Mensaje Urbi et Orbi del Santo Padre Francisco. Navidad 2018. Rescatado el 2 de febrero de 2019. http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/urbi/documents/papa-francesco_20181225_urbi-et-orbi-natale.html

2. Gran Logia de España y Gran Oriente de España. Todos los masones del mundo se unen a la petición del Papa por “la fraternidad entre personas de diversas religiones”. Revista digital Oriente, número 243, Segunda Época. Recuperado el 2 de febrero de 2019. https://mailchi.mp/gle/eloriente243

3. Ibid.

4. Juan Straubinger. Biblia Comentada. Jn. VII, 37-43.

5. Juan Straubinger. Biblia Comentada. Jn. VIII, 12-20.

6. Juan Straubinger. Biblia Comentada. Jn. VII,14-20.

(*) Periodista mexicano. Contacto: jlsc.ua@gmail.com

 

 

 

 

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