Luces y sombras de la comunicación social de López Obrador

Fernanda BelloPor Fernanda Bello

Foto superior: Presidencia de la República

Muchas veces y de distintas maneras, académicos, intelectuales y maestros se han ocupado de analizar, estudiar o reiterar el papel que desempeñan el periodismo y los medios de comunicación como pilar de la democracia.

Si este rol es digno de analizarse, lo es también la relación que guardan los políticos y gobernantes con los medios ¿Qué sucede con esta relación cuando el político en cuestión es nada más y nada menos que el presidente de la república?, ¿qué matices podemos observar? y ¿qué aspectos negativos y positivos saltan a la vista?

Si pensamos, primero, en la figura del expresidente Enrique Peña Nieto nos podemos percatar de que actuó de una manera “huidiza” ante los medios de comunicación; alejándose de las conferencias de prensa o entrevistas y evitando salir -en la medida de lo posible- de los ambientes controlados y de las apariciones a cámara cuidadosamente planeadas. En fin, como menciona el periodista de El Economista, Ruben Aguilar (2018), se mantuvo dentro de su zona de confort y dentro de lo considerado como lo políticamente correcto.

Ni siquiera la apuesta de su administración por invertir una suma estrepitosa de dinero en propaganda y comunicación social fue suficiente para cambiar la percepción negativa de su gobierno. Como menciona Aguilar, el presidente no invirtió en construir una agenda mediática, sino que creyó que con sólo publicidad solucionaría sus problemas.

Esta relación que guardó la figura presidencial con los medios de comunicación dio un gran giro a la llegada de Andrés Manuel López Obrador al ejecutivo federal.

El tabasqueño, a diferencia de su predecesor, es un personaje totalmente mediático, dispuesto a aparecer ante los periodistas y exponerse a sus cuestionamientos, que proyecta preocupación por los sectores más vulnerables de la sociedad y cercanía con ellos, que comunica una imagen de disponibilidad y que tiene la seguridad suficiente como para no temerle a las situaciones que exigen espontaneidad.

Cabe destacar que desde el comienzo de su campaña para 2018, AMLO supo utilizar a su favor las redes sociales y capitalizar el hartazgo general de la población por la situación del país, y comunicar los mensajes que todos querían oír: la disminución de la violencia y la desaparición de la corrupción e impunidad.

De su relación con los medios de comunicación destacan otros elementos positivos. Una vez electo, Andrés Manual comunicó su interés por tener una mayor transparencia en las relaciones del Estado con los medios de comunicación. Por un lado, asegurando que no se utilizarán recursos públicos para “premiar” o “castigar” a los medios aunque, de acuerdo a su plan de austeridad, el presupuesto destinado a la publicidad del gobierno se reducirá en un 50% de lo aprobado para 2018 (Urrutia, 2018).

Por orto lado, ofreció autonomía a los medios de comunicación del Estado, por medio del anuncio de la creación del Sistema Público de Radio y Televisión, sistema a través del cual se pretende, en palabras del propio Obrador, “que haya una orientación editorial con el propósito de informar con objetividad, profesionalismo, independencia” y que aun cuando estos sean medios del Estado, no haya “injerencia en la información que se transmita” (Morales y Zavala, 2019).

Además, destaca el tremendo acierto que representan, en gran parte, sus famosas ”mañaneras”. Alberto Nájar (2019), periodista de BBC Mundo, destaca algunos de los puntos más importantes acerca de cómo son estas conferencias de prensa, que le permiten al dirigente anunciar los programas sociales de su gobierno, transmitir instrucciones a sus colaboradores y envíar fuertes mensajes políticos.

Nájar expresa, además, cómo, por medio de las “mañaneras”, el presidente responde a las preguntas, críticas y comentarios incómodos directamente, puede controlar la narrativa (permitiéndose hasta bromear) y determinar, en muchos casos, la agenda, es decir, los temas que se abordarán en redes sociles o en el Congreso.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas y en este ámbito, como en todos en la vida, la relación de López Obrador con los medios de comunicación tiene puntos negativos, importantes de señalar y que, en mi opinión, opacan fuertemente sus aciertos.

Primero, está la manera en la que el presidente parece ensañarse con medios y periodistas particulares. Un ejemplo de lo anterior fue el ocurrido con el periódico Reforma al que el presidente ha acusado, en reiteradas ocasiones, de ser un diario conservador, de defender los intereses de Salinas de Gostari y de legitimizar el fraude electoral de 2006 (Familiar, 2019).

Ante estas y otras críticas, Denisse Dresser expresó su opinión vía Twitter argumentando que “Si el presidente estuviera tan obsesionado con @EPN como lo está con @Reforma México podría combatir la impunidad. Pero mientras al ex presidente no lo toca ni con el pétalo de una crítica, al periódico lo fustiga a diario. Vaya paradoja que no ayuda al país”.

Carmen Aristegui tampoco se quedó indiferente ante la postura del presidente, destacando que “Asumir como adversario, casi enemigo, a un medio de comunicación es una postura contraria a lo que se espera de un mandatario que ofrece construir un auténtico Estado democrático” (El Imparcial, 2019).

Una situación similar también se observó con Carlos Loret de Mola, periodista al que Obrador acusó diciendo que existen periodistas “que mienten como respiran” (Redacción Animal Político, 2018).

Ligado a tales situaciones está otro de los elementos negativos de la relación de AMLO con los medios, probablemente el más importante de todos: su constante uso del insulto y de la descalificación personal.

Ya desde febrero de 2018, el politólogo y periodista Jesús Silva Herzog, manifestó una postura muy clara cuando fue blanco de este tipo de reacciones, afirmando que la situación de las descalificaciones que el presidente hace a las críticas que recibe, no es buena para el clima de debate público. Señala que, en vez de enfocarse en defender su postrua, el mandatario cae en la descalificación personal de los que lo cuestionan, haciendo que surjan nuevamente las dudas sobre su disposición al diálogo (Notimex, 2018).

También en 2018, durante el programa televisivo La Hora de Opinar, Juan Pardinas, director editorial del periódico Reforma, concluía que al ser un jefe de estado existe una responsabilidad agregada de cuidar las palabras que se seleccionan para referirse a los demás y que el uso del término “fifí”, no solamente no es estético, sino que tiene implicaciones potenciales graves para la libertad de expresión. En el mismo programa, Leo Zuckerman, columnista en el Excelsior, recalcó la necesidad de que Obrador se introduzca al escenario del debate público por medio de “argumentos, ideas y hechos” y no con insultos (Noticieros Televisa, 2018).

Ese mismo año el periodista Gabriel Zaid reflexionó en “AMLO Poeta”, un artículo en Letras Libres, acerca de la peculiar manera del presidente para insultar, llegando a afirmar que Obrador es “un artista del insulto, del desprecio y de la descalificación personal” y señalando la incongruencia en la que cae, ya que “insulta a diestra y siniestra aunque ‘con todo respeto’. Desprecia y descalifica, pero con ‘amor y paz’’” (Zaid, 2018).

¿Qué es lo que nosotros podemos aprender de todos los puntos mencionados anteriormente? En general, creo que el presidente ha tenido una política de comunicación exitosa, en cuanto al fondo de los mensajes que comunica, las cosas que promete, los temas que aborda y los medios que ha seleccionado para hacerlo.

Lo demostró, en su momento, el porcentaje aplastante de votos que consiguió en las elecciones presidenciales de 2018, más votos de los que ha cosechado cualquier presidente en la historia del país (Nájar, 2018). Y lo demuestra, también, el alto porcentaje de popularidad que mantiene ante los mexicanos, aun a pesar de sus decisiones más controversiales y polémicas, como es el caso del cierre de ductos para combatir el huachicol o la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (Redacción de El Economista, 2019).

Estoy convencida que el “pero” más importante que se le puede rponer a López Obrador es el cómo de su comunicación, la forma en la que se expresa. El presidente cae en la incongruencia cuando, por un lado, llama a la reconciliación nacional y promete la libertad de expresión el diálogo pero, por el otro, usa el lenguaje para dividir, polarizar y descalificar personalmente o etiquetar a los medios, periodistas y políticos que piensan de manera distinta a como él lo hace.

A pesar de que el AMLO ha hecho énfasis en que utiliza y utilazará su derecho de réplica con responsabilidad, esto no queda demostrado con la manera en la que se vale del insulto y la descalificación para desacreditar a sus detractores, en vez de proporcionar datos concretos que los desmientan, o en cómo utiliza adjetivos despectivos y burlones para referirse a ciertos sectores de la población y de la prensa.

López Obrador, o no se da cuenta de las repercusiones que tiene su elección de palabras o, peor aún, lo hace pero decide ignorarlas. El punto es que nuestro México parece dividirse hirientemente entre “chairos” y “fifís”, entre sus simpatizantes y sus detractores.

Todos los mexicanos debemos comprender que ha pasado el tiempo de campaña en el que nos pensábamos en términos de los unos contra los otros, y que debemos de unir nuestros esfuerzos como sociedad a los del presidente, para poder alcanzar lo que él tanto promete y lo que nosotros tanto deseamos para el país: que disminuyan la corrupción y la violencia, y que aumente la calidad de vida de los más pobres.

Como lo manifestó el periodista Jorge Zepeda Patterson (2019) en su columna para Sin Embargo: “No se trata de aplaudirle incondicionalmente, pero tampoco de descarrilarlo. Hacerle hoyos a la lancha y hundirnos sólo para demostrar que la embarcación no era navegable resulta absurdo”.

Lo que resta a los medios de comunicación y a nosotros, como futuros profesionales del periodismo es, precisamente, seguir señalando todos los tropiezos que tenga el presidente, sin dejar de comunicar sus aciertos para que, así, los medios mexicanos cumplan con la vital función de contribuir a la consecución de una democracia más real y auténtica.

Fuentes consultadas

Aguilar, R. (30 de agosto de 2018). La comunicación presidencial al final del sexenio. El Economista. Recuperado de https://www.eleconomista.com.mx/opinion/La-comunicacion-presidencial-al-final-del-sexenio-20180830-0140.html

Dresser, D. [@DenisseDresserG]. Si el presidente estuviera tan obsesionado con @EPN como lo está con @Reforma México podría combatir la impunidad. Pero mientras al ex presidente no lo toca ni con el pétalo de una crítica, al periódico lo fustiga a diario. Vaya paradoja que no ayuda al país. [Tweet]. Reciperado de https://twitter.com/DeniseDresserG/status/1116700448570925056?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1116700448570925056&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.launion.com.mx%2Fmorelos%2Fnacional%2Fnoticias%2F140167-denise-dresser-acusa-a-amlo-de-atacar-a-reforma-y-redes-la-tunden.html

El Imparcial (26 de abril de 2019). Carmen Aristegui sale en defensa de Reforma ante críticas de AMLO. El Imparcial. Recuperado de https://www.elimparcial.com/sonora/mexico/Carmen-Aristegui-sale-en-defensa-de-Reforma-ante-criticas-de-AMLO-20190426-0054.html

Familiar, F. (8 de marzo de 2019). AMLO ataca a Reforma: No los persigo pero ayudaron a fraude. Fernanda Familiar. Recuperado de https://fernandafamiliar.soy/noticias/nacional/amlo-ataca-a-reforma-no-los-persigo-pero-ayudaron-a-fraude/

Morales, A. y Zavala, M. (23 de enero de 2019). Ofrece AMLO autonomía a los medios de comunicación del Estado. El Universal. Recuperado de https://www.eluniversal.com.mx/nacion/politica/ofrece-amlo-autonomia-medios-de-comunicacion-del-estado

Nájar, A. (31 de enro de 2019). Las “mañaneras” de AMLO: cómo son las tempraneras conferencias con las que López Obrador marca la agenda política de México. BBC Mundo. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-47066862

Najar, A. (2 de julio de 2018). López Obrador gana en México: ¿por qué es histórico el triunfo de AMLO en la elección presidencial mexicana?. BBC Mundo. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-44678613

Noticieros Televisa [Noticieros Televisa].(07 de noviembre de 2018). AMLO vs. los medios: ¿está en riesgo la libertad de expresión? [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=q2DjNI4Zgeo

Notimex. (06 de febrero de 2018). No le hace bien a AMLO descalificar moralmente a sus críticos: Silva-Herzog. Excélsior. Recuperado de https://www.excelsior.com.mx/nacional/2018/02/06/1218469

Urrutia, A. (18 de abril de 2019). El gasto en medios ya no se usará para su control: AMLO. La Jornada. Recuperado de https://www.jornada.com.mx/ultimas/2019/04/18/el-gasto-en-medios-ya-no-se-usara-para-su-control-amlo-2881.html

Redacción Animal Político (16 de octubre de 2018). Bajará el gasto en publicidad oficial y los medios están siendo comprensivos: AMLO. Animal Político. Recuperado de https://www.animalpolitico.com/2018/10/periodistas-critica-amlo/

Redaccion El Economista. (28 de febrero de 2019). AMLO mantiene alto nivel de aprobación. El Economista. Recuperado de https://www.eleconomista.com.mx/politica/AMLO-mantiene-alto-nivel-de-aprobacion-20190228-0090.html

Zaid, G. (25 de junio de 2018). Amlo Poeta. Letras Libres. Recuperado de https://www.letraslibres.com/mexico/politica/amlo-poeta

Zepeda, J. (28 de abril de 2019). Las razones de AMLO contra la prensa fifí. Sin embargo. Recuperado de https://www.sinembargo.mx/28-04-2019/3572586

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