Importancia del Cambio Climático para la Vida

Juan José Agustín Reyes RodríguezPor Juan José Agustín Reyes Rodríguez (*)

Imagen superior: Huracán Darien (NASA).

El cambio climático es la alteración de las condiciones ambientales de la atmósfera, en donde se reúnen todos los factores físicos, químicos y biológicos que son diferentes en cantidades y calidades de su condición originalmente conocida. Hay quienes hacen una descripción más sofisticada de esta condición, lo cual no es motivo de este artículo.

Los movimientos de la tierra y el sistema solar han sido por millones de años la principal causa de los cambios climáticos de la tierra. Ha habido periodos de sequías y glaciaciones, que se suceden a lo largo de la existencia de nuestro planeta.

El efecto del cambio climático como se ha percibido y documentado en siglos o décadas recientes, se atribuye a varios factores naturales y humanos entre los que destacan los siguientes, sin ser exhaustivos:

Incremento de la temperatura superficial, mayor cantidad de emisiones a la atmosfera, de bióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxidos de nitrógeno (NOX) y otros gases; por el aumento del calor ha habido una pérdida constante de la superficie de hielo en el ártico y la Antártida, así como la desaparición de glaciares en montañas y volcanes. Para un ejemplo a la mano está el Popocatépetl.

El deshielo de los glaciares tienen como consecuencia el incremento del nivel del mar; la presencia de los ciclones es más frecuente y con mayor intensidad, por el calentamiento de océanos y los vientos más intensos. Las cuencas hidrológicas-forestales están siendo impactadas y reduciendo su capacidad reguladora del ciclo del agua, contribuyendo así al calentamiento y a la pérdida de agua por mayor evaporación y menos infiltración, así como a la sobreexplotación de los acuíferos.

Ciclo del agua

Imagen 1. Ciclo del agua

Evaporación: 62%

Escurrimiento: 15%

Infiltración: 23%

La devastación de tierras forestales para dedicarlas a actividades agropecuarias, mineras, de crecimiento de la infraestructura urbana, caminera y turística, han provocado mayor emisión de calor por las planchas de concreto. Así mismo, las quemas agropecuarias y los incendios forestales, causan una mayor emisión de CO2 y menor generación de O2. Recordemos que los ecosistemas forestales, gracias al maravilloso fenómeno que es la fotosíntesis, son los que más oxígeno generan y bióxido de carbono fijan, solamente después de los océanos. Esto tiene otro efecto que son los cambios de microclimas.

Imagen 2. Bosques, factores determinantes en la mitigación del cambio climático. (JJARR)
Bosques, factores determinantes en la mitigación del cambio climático. (Foto: JJARR)

Aun con numerosas voces que manifestaban la urgencia de atender el cambio climático global, fue hasta diciembre del 2015, cuando las Naciones Unidas lograron poner en la mesa el Acuerdo de París, a partir del cual se estableció la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. El 22 de Abril de 2016, firmaron el Acuerdo de París 170 países, habiendo entrado en vigencia el 5 de octubre de 2016, comenzando a ser ratificado a partir del 4 de noviembre del mismo año. En la primavera de 2017 el presidente de Estados Unidos Trump, amenazó con salirse del Acuerdo y finalmente lo hizo, siendo este país junto con China los que más gases emiten a la atmósfera. Este acuerdo es el que define las acciones y compromisos concretos que cada país se compromete a reducir sus emisiones de gases efecto invernadero (GEI), y otras acciones concretas, entre lo más relevante.

Para dar seguimiento a los acuerdos que se van tomando sobre el Acuerdo, se han celebrado conferencias periódicamente, de los representantes de los gobiernos miembros, conocidos como las COP (Conference of Parts), en donde revisan los avances y compromisos puntuales para dar cumplimiento al acuerdo.

El cambio climático es un reflejo del balance multifactorial de la energía global de la tierra, que se debe a diversos factores entre los que destacan:

De la radiación solar entrante, que es la principal fuente de energía del planeta, parte se refleja hacia la estratósfera, parte se refracta y otra se absorbe. La Atmósfera terrestre hace un efecto de invernadero natural. Sin embargo con las mayores emisiones de los gases efecto invernadero, ya mencionados, principalmente el bióxido de carbono, están causando una mayor retención de calor en la tierra. El ciclo del carbono, del agua, del nitrógeno y otros elementos, así como el comportamiento de las nubes se han visto alterados por lo que su indicador más claro es la presencia de huracanes, que son el resultado del calentamiento de los océanos, vientos más intensos y sus impactos en la geografía mundial.

Huracán Darien. (Septiembre de 2019. NASA)
Huracán Darien. Imagen correspondiente a septiembre de 2019. (Foto: NASA)

Otro factor determinante en el cambio climático es el vulcanismo, que genera gases, principalmente CO2, magma y otros elementos piroclásticos que afectan directamente a la atmósfera y los fenómenos tectónicos que liberan una energía potencial de gran relevancia, modificando el paisaje terrestre.

Imagen 4. Volcán Popocatépetl. (Información pública)
Volcán Popocatépetl. (Información pública)

México ha contribuido de manera importante, desde luego que no a los niveles de Estados Unidos y China que son los que más contaminan el planeta, con la devastación de ecosistemas forestales para dedicarlos al crecimiento, no desarrollo, de las actividades agropecuarias y mineras; infraestructura urbana, industrial, caminera y turística; el crecimiento exponencial de automotores, principalmente en las zonas metropolitanas, así como industrias contaminantes, sin cumplir los mínimos estándares de emisión de contaminantes.

Los pasivos ambientales están en el uso del suelo, atmósfera, agua, residuos sólidos (más conocidos como basura), áreas naturales protegidas y suelos de todos tipos. La Secretaría de Medio Ambiente, del Gobierno del Estado de México integró la Matriz de Pasivos Ambientales, considerando los aspectos mencionados.

A manera de ejemplo reproducimos solamente una de esas matrices, correspondientes al uso del suelo, en donde se pueden ver los grados de afectación y como se podrá notar, la mayoría son altos.

Imagen 5. Pasivos ambientales. (Secretaría del Medio Ambiente del Estado de México)
Pasivos ambientales. (Ilustración: Secretaría del Medio Ambiente del Estado de México)

La Organización de las Naciones Unidas y muchos de sus países integrantes, han reconocido el papel de los ecosistemas forestales para mitigar el cambio climático, además de ser una fuente importante de bienes materiales y servicios ambientales y ecosistémicos que generan.

Entre los principales servicios ambientales o ecosistémicos de los ecosistemas forestales están los siguientes: los bosques son las fábricas de agua más eficientes, regulan el agua de lluvia y reducen la energía cinética de la misma; permiten la recarga de acuíferos y reducen la escorrentía, evitando la erosión de los suelos; propician microclimas favorables para la humanidad y paisajes más bellos; favorecen el hábitat de la fauna y flora silvestres; reducen tolvaneras y mitigan el calentamiento (simplemente pueden corroborar estando en un patio de concreto y en un parque arbolado, la diferencia de temperatura y el confort personal); propician escurrimientos de agua limpios en arroyos y barrancas.

Imagen 6. Bosques del Estado de México. (JJARR)
Bosques del Estado de México. (Foto: JJARR)

Por otro lado, a los recursos forestales se les ha visto en general por la sociedad solamente como productores de madera; producen no sólo madera, leña y carbón, sino además son fuente importante de hongos, frutos, resinas, gomas, fibras, heno, alimentos y medicinas, entre otros bienes materiales.

¿Cómo podemos contribuir en nuestra esfera a mitigar el cambio climático?

Desde luego que lo de mayor relevancia son los programas de los gobiernos, para no seguir propiciando directa o indirectamente la pérdida de los ecosistemas forestales, por las acciones desarrollistas que han caracterizado a los regímenes que han tenido una visión monetarista, extractivista y destructiva de los recursos naturales. Es fundamental modificar los patrones de esos proyectos faraónicos como el felizmente cancelado nuevo aeropuerto de México (NAIM) en el Lago de Texcoco y su traslado a la base militar de Santa Lucía, que también tiene limitantes ambientales; el fracking o fractura hidráulica para extracción de gas; las grandes obras hidráulicas, la sobre explotación de los acuíferos para beneficio de empresas cerveceras, comerciales, embotelladoras de agua y refrescos; revisar y cancelar las graciosas concesiones otorgadas a empresas mineras, la mayoría extranjeras, que no dejan beneficios fiscales, económicos y mucho menos sociales y ambientales; y ordenar el crecimiento urbano en las urbes de todos tamaños, respetando áreas agrícolas y forestales y fomentar la creación de áreas verdes urbanas, como parques y jardines.

Es muy lamentable que ante las evidencias del cambio climático, que impacta a la agricultura y favorece condiciones de más incendios forestales (aunque casi todos son provocados), en el presupuesto del 2019 se redujeron drásticamente los presupuestos para el sector ambiental, especialmente para la Comisión Nacional Forestal, sin reconocer la importancia que tiene para la vida misma del país. Se argumenta, por otro lado que al Programa Sembrando Vida se le aumentó el presupuesto para “sembrar” (sic) un millón de hectáreas en tres años, con árboles forestales y maderables, lo cual puede ser encomiable, pero no hay garantía de alcanzar esa meta, no en cuanto a su plantación (NO SIEMBRA) sino en cuanto a su sobrevivencia. El gobierno de la cuarta transformación debería reconocer que es de mayor importancia apoyar a toda la actividad forestal que es mucho más amplia y trascendente que la reforestación, que es una mínima parte del espectro forestal.

Por otra parte a nivel personal, familiar y comunal es necesario hacer un uso eficiente del agua, con instrumentos ahorradores, no desperdiciarla y muchos consejos más que se han hecho públicos; reducir el uso de plásticos y minimizar los residuos, aprovechando los residuos orgánicos para hacer composta. Utilizar la energía eléctrica y de hidrocarburos a lo estrictamente necesario, utilizando calentadores solares, ahorradores de electricidad; Usar menos el vehículo y más el transporte público, aunque en este rubro hace falta mucho mejoramiento.

Es conveniente que cada persona pueda comprometerse a ser promotores ambientales, para contribuir a mitigar el cambio climático. Hacer compromisos personales, familiares y comunitarios para lograr alcanzar mejores estados de salud y bienestar.

(*) Ingeniero Agrónomo Especialista en Bosques, por la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, Texcoco, Estado de México (hoy Universidad Autónoma de Chapingo); Maestro en Ciencias y candidato a Doctor en Recursos Naturales por The University of Michigan, en Ann Arbor, Michigan; Consultor en Recursos Naturales, Ambiente y Desarrollo.

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