Trump y Xi Jinping: hacia el equilibrio estratégico

Diego Pappalardo. (Especial)
Diego Pappalardo, colaborador de Sin Compromisos. (Especial)

Por Diego Pappalardo (*)

Foto ilustrativa: Commons Wikimedia | Gobierno de los Estados Unidos.

Aunque aparentemente parezca contradictorio, los mandatarios Trump y Xi Jinping tienen ciertos enemigos, temores y amigos en común.

Gran parte de los adversarios financieros, militares y políticos internos del presidente estadounidense también son detractores de Xi Jinping. Seguir leyendo “Trump y Xi Jinping: hacia el equilibrio estratégico”

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Estados Unidos se retira de Siria

Diego Pappalardo. (Especial)

Por Diego Pappalardo (*)

Imagen ilustrativa: Pixabay

El 19 de diciembre, el presidente Donald Trump informó por segunda vez en el año 2018, que retirará las tropas norteamericanas de Siria, debido a que el objetivo de derrotar al Estado Islámico ya fue cumplido con holgura por los Estados Unidos. Ciertamente, es verdad lo que Trump dijo sobre la derrota de la organización yihadista intrusiva, empero, su revés esencial ocurrió el año anterior y no justamente por la activación militar de los norteamericanos, sino que fue alcanzada, elementalmente, por la convergencia mancomunada de las fuerzas sirias, rusas, iraníes y libanesas chiítas.

A pesar de ello, la predisposición de Trump es positiva para la soberanía de Siria, la integridad del gobierno de Bashar Al Assad y para la influencia regional de Rusia, Irán y Turquía. Es realismo geopolítico y es un elemento clave del Proyecto del presidente.

Como era de esperar, naturalmente, la resolución de Trump ha desatado una tormenta en variados estamentos de poder, dentro y fuera de los Estados Unidos, los cuales tienen intereses concretos y conocidos en la guerra contra Siria porque, de efectivizarse lo manifestado, sufrirían un golpe implacable.

Uno de los primeros efectos es la renuncia del Secretario de Defensa, General James Mattis. El General de cuatro estrellas, se autoexcluye del gabinete de Trump ya que valoró determinantemente que su tarea de influencia en los planes trumpianos iba a ser irrelevante. Con su salida, no sólo perdió parcialmente el complejo militar-industrial, sino también el sionismo, un aliado de Trump, porque si bien “Perro Loco” es una herramienta del Pentágono, también es un anti-iraní furioso y proclive al estado de Israel. Hasta John Bolton, un halcón por excelencia, y la cadena Fox, propiedad de Rupert Murdoch, consejero informal y ad honorem de Trump, con la excepción de uno o dos comentaristas que trabajan en ella, no mostraron ninguna felicidad por la idea de Trump.

Siete días después, estando en Irak, el mandatario completó la explicitación de su plan diciendo que las tropas se quedarán en ese país árabe por si las circunstancias futuras exigiesen otra injerencia en Siria. De hecho, lo que Trump quiso decir es que podrían regresar si la seguridad del estado de Israel peligra, puesto que el liderazgo sionista es un aliado importante para su duración y consolidación en la jefatura de gobierno de los Estados Unidos. Además, con este último mensaje, les intentó transmitir tranquilidad a sectores del Pentágono y al aludido Murdoch, ya que éste tiene un emprendimiento empresarial en los Altos del Golán que comparte con Jacob Rothschild y Dick Cheney.

Posterior a la declaración de Trump, un cierto número de analistas han proferido su temor de que, a partir de Irak, EE.UU. inicie un ataque militar meticuloso y extendido en el tiempo contra Irán, especialmente por los lazos de su administración con el sionismo, pero, acorde a nuestra perspectiva modesta, creemos que es improbable que ello ocurra en un tiempo próximo debido a que una conflagración de ese tipo despedazaría la planificación política y económico de Trump, no contaría con el consenso de las élites occidentales y de otros núcleos imperativos, además, la propia entidad estatal israelí sería dañada considerablemente en una guerra de aniquilación total. Irrebatiblemente, Israel es titular de bombas atómicas y de otras armas y dispositivos de seguridad de alta sofisticación, pero en su entorno hay debilidades y fallas, y todavía no están dadas las condiciones para un evento de ese calibre.

En rigor, las manifestaciones trumpianas no produjeron sobresaltos en nosotros tal y como se evidencia en varios textos, en los que ya habíamos hablado de ello, entre los que recordamos el escrito de diciembre de 2016, bajo el título “La globalización, los Estados Unidos y el nacionalismo económico de Trump”, donde referimos que tanto el discurso como el programa de gobierno de Trump se basarían “en la defensa de un nacionalismo económico, en el respeto y la observancia del orden natural; en el abandono del perfil de ‘Estado policial del mundo’ que los Estados Unidos desempeña desde hace un siglo”.¹

De igual modo, traemos a colación, el artículo “La intensificación de la confrontación israelo-iraní”, fechado en abril de 2018, en el que divulgamos lo siguiente: “’Mad Dog’ Mattis también se reunió con su colega de Israel, Avigdor Lieberman, quien viajó exclusivamente a Washington para tratar sobre el plan trumpiano de la salida de tropas estadounidenses en Siria. Los estrategas de Israel se oponen a esa medida y procuran congelarle o, en su defecto, agregarle detalles que provean seguridad a Israel. Por ejemplo, trasladar las tropas de Siria a otro país vecino (¿Irak?) y desde allí monitorear y debilitar a la estrategia iraní. Mientras que en Siria, la Administración Trump y el Pentágono tienen que apoyar totalmente el desplazamiento de la llamada OTAN musulmana”.²

Ocultar el mensaje original

Siendo así, insistimos en que la transformación del rol de gendarme mundial de los Estados Unidos es un constitutivo neurálgico en la primera fase empírica del enfoque trumpiano, porque algunas piezas configurantes del entorno del Proyecto priorizan la lucha dentro de los Estados Unidos con la finalidad de asumir fácticamente el control del país frente a la coalición de facciones que están sufriendo fragmentariamente el desmantelamiento de su poder e influencia desde enero de 2017. En consecuencia, al ser muy fuerte el área antagonista de Trump, el presidente y esos grupos que lo sustentan evaluaron razonablemente la complicación riesgosa de contender, concomitantemente, de la misma forma y en la misma intensidad, tanto en la zona americana como en el resto de los espacios abiertos globales.

De modo que optaron por pelear exigentemente en el escenario de los Estados Unidos, pero sin desconectarse totalmente del mundo, hasta tanto se reestructure el país y sea rescatado de su declive para ascenderlo nuevamente al podio de preeminencia mundial.

Por último, corresponde puntualizar, que ese trazado trumpiano es alentado como respuesta única a los procesos globales imparables que, entre otras singularidades, expresan el desgaste político, económico y moral de EE.UU. y el encumbramiento de los centros de gestión chinos, turcos, iraníes, rusos e indios porque el unipolarismo ha muerto.

Notas:

  1. https://www.geopolitica.ru/es/article/la-intensificacion-de-la-confrontacion-israelo-irani
  2. https://www.globalizacion.ca/la-globalizacion-ee-uu-y-el-nacionalismo-economico-de-trump/

(*) Analista argentino. Director de Consultora Universum.

El proceso de desdolarización y el euro

Diego Pappalardo. (Especial)

Por Diego Pappalardo (*)

Foto superior:Pixabay.

Estamos en una etapa de transición histórica a escala mundial que presenta, entre sus características distintivas, la desdolarización y la elevación de otras monedas.

La desdolarización segura de la economía mundial es una nueva realidad que se opera a través de la mengua de la participación del dólar en las reservas de divisas de muchos países, en el comercio interestatal, en la base referencial de valores de bienes de precisos mercados, en la interconexión del dólar con monedas nacionales y por la introducción del dinero virtual que propician el cambio de paradigmas financieros y económicos en un mundo cuya economía está con desequilibrios estructurales, desacelerada y encaminada a la recesión y la depresión globales.

Cabe señalar que el proceso de desdolarización viene de tiempo atrás, pero es en la actualidad donde sus indicadores se hacen objetivos y evidentes por el incremento de los hechos que son públicos y por la velocidad de su marcha. También corresponde decir que la caída que el dólar tiene actualmente no es comparable al descenso efectuado en años precedentes.

En efecto, en 1978, la moneda de los Estados Unidos cubría más del 80% de las reservas internacionales oficiales, pero fue bajando a niveles como el dado en 1991, año en el que registró el 46% de las reservas del mundo hasta llegar al 70% en el 2000 –en pleno período del unipolarismo- y bajar de nuevo a un 63,5% en el 2017. El 65% de los dólares emitidos en los Estados Unidos se utilizan diariamente fuera de la superpotencia y prácticamente el 40% de la deuda mundial se efectúa en dólares.

Pero, a diferencia de otros períodos, la desdolarización presente está vinculada a la fragmentación del mundo como un solo mercado por el ahondamiento de la caída de la eficiencia del Capital, el agotamiento de un tipo de modelo financierista–globalista, impuesto en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial; también se encuentran entre las grandes razones, la lógica y las agendas de poder que introducen progresivamente las panregiones monetarias, económicas y políticas en un escenario emergente de multipolarización geopolítica.

Como herramienta de algunos clanes de la Bancocracia Internacional para que funcione como moneda zonal y con la intención de que trascienda el marco regional, la moneda única de la mayoría de los miembros de la Unión Europea, desde su origen, fue impresa en un valor de 1,109,000,000,000 € para que físicamente no perdiese la competencia frente al dólar estadounidense. El euro es usado como signo monetario oficial en 25 estados y microestados, pero lo han rechazado como moneda única países como Bulgaria, Croacia, Dinamarca, Hungría, Polonia, Reino Unido, República Checa, Rumanía y Suecia.

Facilitada por la caída del dólar como moneda de reserva mundial, la tecnocracia de la eurodivisa volvió a elevar la participación del euro en las reservas internacionales oficiales a un 20,4%, recuperando la carrera alcista, ya que en el tercer trimestre del 2014 tenía un 22,6%, mostrando que tiene como objetivo rivalizar con el dólar, tal y como lo vienen diciendo voces institucionales europeas como Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, para quien el euro tiene que asumir su rol de moneda de reserva internacional y liderazgo en lo comercial.

Por esos motivos, la Comisión Europea expuso un plan para disminuir el uso del dólar en sus transacciones internacionales y blindar la concurrencia del Eurosistema en zonas globales.

El euro ha aumentado su presencia en el sistema de pago internacional SWIFT con un 35% en 2017 y, en 2018, la eurodivisa única siguió siendo la segunda moneda más negociada, obviamente detrás del dólar, con un volumen que supera el 30% del mercado de divisas contra, por ejemplo, un 4% del yuan chino. Al igual que otros años, en 2018, el euro sigue estando entre las 10 monedas de mayor valor del mundo, manteniéndose en el rango de consolidación, beneficiando al poseedor de euros –especialmente al turista- en lugares como la India, Argentina, Brasil, Sudáfrica, Rusia y Turquía, entre otros muchos sitios. En contraste, el euro pierde frente al dólar, el dinar kuwaití, el dinar jordano o el rial omaní.

Algunas de las entidades estatales que estimulan la sustitución del dólar como única moneda de transacción y aceleran la diversificación de la moneda para salirse de la esfera del dólar y proceder con independencia política de Washington, incontrovertiblemente, favorecen al euro con sus movimientos, pero lo hacen transitoriamente ya que tienen otras metas, entre las cuales están el apuntalamiento de sus monedas nacionales o, en el futuro, afianzar otro tipo de moneda que no sean el dólar ni el euro. Por ejemplo, el gobierno de Rusia, cuyo sistema exportador se realiza en un 70% en dólares y un 14% en euros y su estructura importadora paga un 37% en dólares, un 31% en euros y un 29% en rublos, quiere implementar normas para desdolarizar el sistema financiero ampliando el uso de otras divisas y lanzando el rublo en los centros internacionales.

La presencia del dólar en el comercio ruso es mayoritaria, incluso en la relación comercial con China porque tanto en las exportaciones como en las importaciones se facturaron los pagos en moneda estadounidense en 2017 por arriba del 70%.

En Moscú, saben que la tarea es trabajosa y titánica, pero, al parecer, están decididos en ir hacia adelante.

La posición del euro a nivel internacional es lo que ha llevado también al gobierno de Venezuela a decidir que, en su empeño de reemplazar el dólar en las transacciones, el mercado venezolano gire hacia Europa para comerciar en euros, como así también, es cierto, que impulsa mirar hacia Asia para operar en yuanes de manera simultánea.

La República Islámica de Irán también ve de forma atractiva al euro en interés de su arquitectura estratégica para salir vencedora de la campaña de demonización, cerco y aislamiento internacionales que sus rivales han procesado en su contra.

En una contienda monetaria mundial sin antecedentes, el euro redujo su diferencia con el dólar, empero, el Eurosistema es una herramienta de una zona capitalista que tiene problemas graves, intrínsecos y extrínsecos, y cuyo futuro es amenazado hasta por sus propios componentes nacionales que manifiestan ser perjudicados por la moneda única y piden su defunción o que les permitan desligar sus destinos de la eurozona.

Asimismo, en estos momentos, el Eurosistema no garantiza plenamente la cobertura contra riesgos a Estados e inversores privados, lo cual motiva que muchos de ellos prefieran seguir su estancia en la esfera del dólar por temor a perder.

Aunque la desdolarización avanza en un proceso irreversible, el euro no será una moneda hegemónica ni durará por siglos, así lo han entendido los propios banqueros centrales europeos que también están reemplazando las reservas en dólares con el yuan.

(*) Analista argentino. Director de Consultora Universum.

Fin de la era Merkel

Diego Pappalardo. (Especial)

Por Diego Pappalardo (*)

En la imagen, Emmanuele Macron y Agnela Merkel, en la Feria del Libro de Francfort 2017. Foto: ActuaLitté/Wikipedia.

La canciller alemana, Angela Merkel, por propia cuenta, comunicó que ya no buscará la reelección como presidenta del Partido Unión Demócrata Cristiana (CDU) y que no se postulará para la Cancillería en 2021, avisando el fin de la era Merkel debido a que la realidad nacional germana erosiona su papel y, a su vez, porque se inicia una nueva etapa en la política global, en la cual, Merkel ya no es útil por las grietas, estropicios y estragos que, como comodín de la élite transnacional, acarreó en Alemania y en el resto de Europa.

Las narrativas gigantescas que elogian desmesuradamente a la política nacida en Hamburgo se hallan acopladas a la maquinaria globalista, retratando a Merkel con un espejo curvo.

La decisión que tomó Merkel corrobora nuestra apreciación que formulamos en el artículo “Debilitamiento de Merkel frente al auge de AFD”¹ –del mes de febrero del corriente año- donde asegurábamos que “muy pronto, Merkel será Historia” porque ya no tiene el atractivo y la capacidad de convencimiento para unir las voluntades en torno suyo y porque “a nivel continental, Merkel, también está en clara decadencia política ya que el niño mimado de los Rothschild, Emmanuel Macron, está siendo catapultado para ser el rostro conductor de un fotoshopeado bando globalista que jugará, frente al trumpismo, con evidente impacto internacional.”

Merkel ha liderado la CDU durante 18 años y manejó política y específicamente Alemania durante 13 años, prescindiendo de la fidelidad a los intereses estatales alemanes, adhiriendo a puntuales constituyentes de la sociedad alemana al plan globalista para emboscarlos y conducirles, como mínimo, a la discordia intestina, la astenia social y el vasallaje económico perpetuo.

En la negociación con los elementos de poder nacional, la “canciller de hierro” tiene una base flácida, puesto que a varios de ellos no les ha materializado, al menos en la medida de sus aspiraciones, la expansión de sus planes más ambiciosos y otros se empeñan animosamente en subir en la escalera para lograr ser quienes gestionen la entidad estatal nacional, acatando el libre comercio y la globalización.

Merkel ya no tiene el control del disciplinamiento de su partido y, por más que su opción para ganar la presidencia de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, llegase a triunfar, no será un clon de su impulsora debido a las exigencias de modificaciones que hay dentro y fuera de la formación política. La CDU presenta inconvenientes serios para llegar al 30% de los votos del electorado nacional, situación espinosa que explota para sí el candidato empinado de la corporación de gestión de inversiones globales BlackRock, el millonario Friedrich Merz, de 63 años de edad, que promete un cambio de curso en la CDU y la recuperación de la mitad de los votantes que se inclinaron por Alternativa por Alemania en las últimas elecciones. Tanto para Kramp-Karrenbauer como para Merz, liderar la CDU expresaría conducir la Cancillería post Merkel.

Los problemas políticos, económicos, sociales, culturales y de seguridad, que la Unión Europea tiene hoy, produjeron la repulsa y la hostilidad de capas voluminosas de clases medias y bajas para con la delineación globalista que Merkel encarna, debido a lo cual la imagen de la canciller aparece depreciada y despreciada.

Por otra parte, esta fisura fastidia y entorpece el proceso de integración europeo bajo el formato del globalismo, entablándose una maciza y recrudecida lucha entre rivales de poder para cambiar el patrón de administración en varias naciones del continente.

De esta refriega, como no podía ser de otro modo, no están apartados totalmente Estados Unidos, Rusia y China; menos aún, la City de Londres que se esfuerza por sacar ventajas de la Europa turbulenta y para imposibilitar que se expanda la influencia continental de Putin.

Desde el mundialista Project Syndicate y con la firma del sociólogo polaco Slawomir Sierakowski, se advierte del fin del bipartidismo en Alemania y que la nación podría estar dirigiéndose a una nueva etapa de parálisis e inestabilidad, socavando la hegemonía alemana en Europa. Pero eso sí, el mismo Project Syndicate, uno de los viudos de la personalidad política de Merkel, la exhorta mediante un artículo de Javier Solana a continuar robusteciendo el eje franco-alemán que, en código globalista, significa cooperar con Macron, el niño mimado de los Rothschild.

Notas:

1-https://www.geopolitica.ru/es/article/debilitamiento-de-merkel-frente-al-auge-de-afd

(*) Analista argentino. Director general de Consultora Universum.

Bolsonaro, encumbrado por la geopolítica israelí y el Pentágono

Diego Pappalardo. (Especial)
Diego Pappalardo, colaborador de Sin Compromisos. (Especial)

El autor revela cómo la llegada de Bolsonaro a la Presidencia de Brasil se pactó en reuniones secretas, efectuadas en Israel, de las cuales se informa por primera vez en el idioma español.

Por Diego Pappalardo (*).

La confluencia de actores y factores de poder en torno a la figura de Jair Bolsonaro como Presidente, se debe a diversos intereses que pretenden, cada uno, alcanzar sus objetivos y metas, resituando a Brasil como eje regional pero bajo el liderazgo geopolítico israelí y en concordancia franca con el diseño del Pentágono.

El alineamiento instantáneo con el Estado de Israel y el Pentágono, le garantizaría a Jair Bolsonaro el apalancamiento y la fortaleza imprescindibles para ocupar el Palacio del Planalto y le daría el empuje exigido para imponer el proceso de cambios en lo económico, lo político y lo social, para el agrado de los socios, aliados y la base de votantes cumplimentando, por supuesto, con la agenda original.

El soporte cardinal internacional de Bolsonaro es el grupo de poder sionista, mediante la contribución operativa conjunta del rey de los casinos y mega donante multimillonario Sheldon Adelson, el premier israelí, Benjamín Netanyahu, y el empresario Rupert Murdoch. La idea de la intervención sionista en Brasil es gestionar un activo estratégico y estimular para que Bolsonaro emprenda acciones contra Irán, Hezbollah y Palestina, reconociendo al estado sionista su derecho a existir, su preeminencia, la legitimidad histórica y el imperativo geopolítico de concretar el Gran Israel. Pero Adelson, como buen capitalista que es, también tiene una ambición empresarial: calcula invertir 10 mil millones de dólares en Brasil para un complejo integrado de Hotel, Resort y Casino. En Brasil, desde la década de 1940, existe la prohibición para el funcionamiento de casinos físicos pero con Bolsonaro en la Casa Presidencial, Adelson obtendrá lo que otros no pudieron durante décadas.

No fue por turismo placentero la visita de Bolsonaro a Israel en 2016, donde se entrevistó con Netanyahu y otros referentes políticos y religiosos para perfilar su candidatura presidencial y, abjurando de su bautismo católico, se sumergió en las aguas del Río Jordán para ser bautizado en el protestantismo por el pastor sionista cristiano Everaldo Dias Pereira. De ahí que no es ninguna novedad el flujo de dinero israelí y el activismo militante del protestantismo adorante del Estado de Israel en la campaña electoral de Jair Bolsonaro y, por ende, la alegría de Netanyahu por la victoria de Bolsonaro y su promesa de estar en la asunción presidencial de Bolsonaro el 1º de enero de 2019,registrando un nuevo hito histórico en las relaciones entre Israel y Brasil.

Para los estrategas del Pentágono, reticentes a consentir la inserción influyente de Pekín en la región, Jair Bolsonaro y su equipo son cartas confiables para afrontar la rivalidad geomilitar global entre los Estados Unidos y China.

Algunos de los militares profesionales que apuntalan a Bolsonaro, detentan relaciones fluidas y amistosas con logias masónicas, se pliegan a los dictados del Pentágono, ponderan nocivamente a China y aspiran a reordenar Brasil para que pueda prosperar el boceto preestablecido. Consecuentemente, los militares norteamericanos y brasileños se fusionaron contra el enemigo asiático pero eso no implicará una rotura inmediata de los lazos diplomáticos y comerciales entre Brasilia y Pekín. Por cierto, los militares en torno a Bolsonaro van a participar en la gestión del Estado pero no regirán hegemónicamente, por lo que no se dará ninguna apropiación del poder político por parte del bando militar, menos aún se desarrollará un programa armamentístico nuclear.

Cabe añadir que no creemos que haya una ola conservadora dominante en el país ya que la sociedad brasileña no es igual a otras, por ejemplo la húngara, y porque el bolsonarismo cosechó aproximadamente un tercio del voto LGBT. En algunos participantes del complejo de alianzas que generaron el triunfo de Bolsonaro, se encuentran puntos en común entre ellos y Los Deplorables, pero también marcadas diferencias, aunque es cierta la avenencia entre Eduardo Bolsonaro y Donald Trump Jr., a quien Bolsonaro hijo conoció a principios de 2018 en el SHOT Show 2018, que se efectuó en Sands Expo and Convention Center, propiedad de Adelson.

De acuerdo con lo dicho por el diputado federal brasileño, la cita entre él y el hijo primogénito del presidente de los EE.UU., la habría facilitado Royce Gracie, la leyenda mundial de las artes marciales mixtas y amigo del Estado de Israel, y en ella hablaron sobre la candidatura del presidente electo de Brasil. Fue también el mismo Eduardo, tercer hijo de Bolsonaro, el que acercó a Steve Bannon al sector bolsonarista.

Mucho se está hablando de un tsunami bolsonarista que se extendería por todo el Cono Sur de América, y, muy especialmente, en la Argentina. Para nuestro humilde entender, esa es una imagen propagandística con acentuada exageración verbalística, por lo que no habrá ningún traslado directo y automático del fenómeno Bolsonaro a la Argentina en las elecciones presidenciales de 2019.

Si todo prosigue como se espera, Brasil continuará teniendo, por un tiempo más, problemas de gobernabilidad; Bolsonaro, desde el Planalto, trabajará en su Administración con distintas tendencias de poder, operará para conseguir la transferencia definitiva del control del poder político, no adoptará el sistema del proteccionismo económico, pese a que reescribirá acuerdos bilaterales, por consiguiente, países como la Argentina podrían reducir su aptitud competitiva frente Brasil si no introducen los cambios coherentes.

Bolsonaro Presidente no es un accidente, tampoco es un descuido democrático, es una vertebración doméstica con aciertos y errores pero, sobre todo, con articulación decisiva internacional y allí está la superclave.

(*) Director Editorial para América Latina y Europa de Sin Compromisos. Director de Consultora Universum.